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Programa monetario 2012-2013 proyecta un crecimiento del 3 y 4%, un déficit del 3.7% y una inflación del 6.5%

Tegucigalpa.-El nuevo programa monetario del Banco Central de Honduras (BCH) 2012-2013, proyecta una inflación interanual del 6.5% y 6%, respectivamente, así como un crecimiento del Producto Interno Bruto del 3 y 4 por ciento y un déficit en la administración central de 3.7%, informó hoy el organismo monetario.

El Directorio del Banco Central de Honduras (BCH), aprobó el programa monetario en sesión celebrada el 11 de mayo de 2012 y mediante resolución No.181-5/2012, el cual contiene las medidas de política monetaria, crediticia y cambiaria a implementar por la Institución durante este período.

Según el BCH, en el 2011 se presentó una nueva una crisis financiera internacional, lo cual se vio reflejado en un frágil crecimiento de la economía mundial, reducción de los volúmenes del comercio y volatilidad en los precios internacionales de las materias primas.

“Ante esta  incertidumbre generada por un entorno internacional adverso, el BCH adoptó una serie de medidas de política tendientes a proteger el ahorro doméstico, la posición externa del país, la estabilidad de precios y la capacidad futura de crecimiento de la economía”, señaló en un comunicado..

Al cierre de 2011 se registró una tasa de crecimiento económico de 3.6%, la inflación interanual se situó en 5.6%, por debajo del límite inferior del rango establecido en el Programa Monetario 2011-2012 y, las reservas internacionales se incrementaron en 101.4 millones de dólares.

En ese sentido y en función al comportamiento de la economía nacional e internacional, el Programa Monetario 2012-2013 prevé que al cierre de 2012 la inflación interanual será de 6.5% y para 2013 de 6.0%, con un margen de tolerancia para ambos años de ± 1 punto porcentual.

Asimismo, se estima que el nivel de Reservas Internacionales continuará cubriendo al menos tres meses de importaciones de bienes y servicios en ambos años y que el crecimiento económico se ubicará en un rango entre 3.0% y 4.0%.

Además de lo anterior, el BCH ejecutará una serie de medidas de política para lograr los objetivos de estabilidad de precios y protección de la posición externa del país, entre las cuales destacan continuar utilizando la Tasa de Política Monetaria (TPM) como variable operativa para que sirva de referencia para señalizar las tasas de interés de las operaciones de mercado abierto.

En tal sentido, se revisará periódicamente la evolución del contexto económico interno y externo, con el fin de determinar si procede o no una modificación a la TPM.

Por otro lado, el BCH continuará  con la ejecución del Plan de Modernización de la Política Monetaria para aumentar su eficiencia mediante el mejoramiento de sus instrumentos y la señalización hacia el mercado, contribuyendo de esa manera a un mayor desarrollo de los mercados interbancario y secundario de valores.

Mantendrá una revisión del procedimiento de liquidación de las subastas estructurales y de títulos del Gobierno, para facilitar la administración de los flujos de caja de los inversionistas mediante el conocimiento anticipado de la asignación de títulos en las subastas.

En este contexto, se continuarán coordinando las operaciones de mercado abierto del BCH con la política de colocación de bonos del Gobierno.

Asimismo, se mantendrá la tasa de encaje legal en moneda nacional y extranjera en 6.0% y 12.0%, respectivamente y, en 2.0% el encaje adicional en moneda extranjera.

Establecer que el encaje legal en moneda nacional y extranjera se constituirá, en su totalidad, en depósitos a la vista en el Banco Central de Honduras, requiriéndose un monto mínimo diario equivalente al 80% del mismo.

Otra de las medidas adoptadas será la implementación en el 2013 la realización de subastas diarias para el control más eficiente de la liquidez, en las que se negociarán reportos con Letras del BCH y con títulos del Gobierno, lo cual conllevará a una reducción gradual de la colocación de Letras del BCH a siete días.

Entre otras cosas más el BCH anunció la revisión del Programa Monetario conforme a la evolución de los principales indicadores macroeconómicos y proceder -si corresponde- a la adecuación de las medidas de política establecidas.

 

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